Mes: febrero 2017

PREPARACIÓN MENTAL Y EMOCIONAL PARA LA ACTUACIÓN

El pasado 4 de febrero estrenamos en Viento Sur Teatro, Sevilla, mi última creación escénica: LA GUITARRA TE CUENTA. Una obra que narra las desventuras de Mateo, un adolescente de 14 años, en boca de su profesora de Lengua y Literatura. En esta obra para narradora y guitarrista se suceden números musicales del repertorio de guitarra clásica y micro-escenas dentro de una puesta en escena muy moderna en la que se incluyen video-animaciones.

En este post quisiera hablar de un tema muy importante: la preparación mental y emocional para la interpretación.

Todo el mundo te dice que tienes que salir al escenario a disfrutar, a vivir plenamente esos momentos sobre las tablas, pero son pocos los que saben indicarte cómo hacer eso. A raíz del mensaje de un ex-alumno mío, Mario Romero de tan solo 14 años, decidí no dejar escapar la oportunidad de disfrutar lo que fue uno de los días más dichosos de mi vida como guitarrista.

“Hola profesor, no sé si me recuerda del año pasado, de 2°de la ESO en el IES Sevilla Este… Simplemente quería desearle mucha suerte en el próximo concierto. Espero que tu público sea magnífico, tanto como lo fue usted con nosotros. Así que espero que se lo pase muy bien😉”

Estas palabras tan sabias de una persona tan joven, aunque a la vez tan sensible, me hicieron reflexionar sobre cómo iban transcurriendo las semanas previas al estreno. La última semana es especialmente crucial: tienes que preparar el ensayo general, montar la escenografía y luces, promocionar el evento… Todas estas responsabilidades te merman energías para la parte más importante que es la artística.

Un equipo técnico y artístico de garantía, tanto por su profesionalidad como por su implicación en el proyecto, te aseguran la máxima calidad del espectáculo, pero aquí nos importa también disfrutar del mismo para que a su vez el público disfrute doblemente.

 

 

Voy a relataros cómo pasé los momentos previos a salir a escena, y qué estrategia mental utilicé para motivarme y para canalizar la presión y la responsabilidad del momento.

El silencio era absoluto en la sala, el público estaba viendo una video-proyección a modo de introducción. Durante los 3 minutos largos de duración de dicha introducción, yo me encontraba oculto en un lateral del escenario esperando a que el video terminase y que la narradora pidiera un fuerte aplauso para recibirme sobre el escenario. Durante esos minutos, todo mi atención estaba puesta en la reacción del público ante un comienzo tan poco habitual en un espectáculo escénico. No solo estaba prestando atención al clima de expectación que se estaba creando en el ambiente también estaba canalizando la emoción previa a entrar en escena haciendo gestos típicos de momentos de alegría y euforia: brazos en alto, puño cerrado y tantos otros que vemos en los partidos de fútbol y otros eventos deportivos.

Nada más comenzar el video de introducción, exactamente al minuto y cinco segundos, aparecía un dibujo animado presentando a la actriz, Leticia Yustos, un niño en la sala se rió por la sorpresa y la comicidad de dicha animación. En ese momento recibí esas risas como un auténtico chute emocional que aun hoy una semana después revivo con gran emoción.

 

 

El espectáculo fue todo un éxito y además tanto la actriz como yo disfrutamos mucho en escena. Mi pequeño secreto es muy simple: predispón a tu cuerpo como si acabaras de ganar el Oscar a mejor persona del mundo y no pierdas la conexión con el público, sus silencios y sus reacciones son el mejor termómetro de tu propia actuación.