MENTE, CUERPO Y EMOCIONES EN LA INTERPRETACIÓN

Desde la cultura oriental se dice que SOMOS cuerpo, y no que TENEMOS un cuerpo. En la interpretación musical este hecho que la tradición occidental, heredera de la dicotomía cartesiana CUERPO-MENTE, obvia constantemente, va a ser crucial para una práctica interpretativa consciente y plena.

Desde los años 60 tanto en Europa con en América se han ido incorporando muchas técnicas orientales como el Yoga, la meditación Zen o el Qi Gong a nuestra práctica físico-espiritual. También se han desarrollado técnicas inspiradas en estas prácticas orientales como el Pilates, Mindfulness o la Técnica Alexander.

En este artículo vamos a ver los beneficios de estas prácticas en la interpretación musical. En la interpretación musical la actitud físico-mental-emocional es trascendental. El cuerpo debe estar lo suficientemente relajado y tonificado para ejecutar con la mayor precisión los complejos movimientos que requieren cualquier obra. Pero aun más importante es crear un sonido acorde al pensamiento musical que subyace en la obra. Por tanto el equilibrio entre nuestra actitud corporal y mental, van a ser de un punto a trabajar para toda interpretación.

La interpretación desde la técnica Alexander

 

Frederick Matthias Alexander (1869-1955) dedicó buena parte de su vida a tratar el tema del control de las acciones de uno mismo. Alexander provenía también del mundo de las artes escénicas, era actor, y tuvo que afrontar un grave problema de afonía que los médicos dieron por irresoluble. Su tenacidad y perseverancia le llevaron a analizar su propio comportamiento buscando una explicación a su afonía. Sus descubrimientos sobre su propio uso del cuerpo en la interpretación actoral y otras observaciones en otras personas le llevaron a la hoy conocida como Técnica Alexander basada en estos principios:

  1. Percepción sensorial no fiable: Percibimos la realidad dada por nuestros hábitos. Hacemos las cosas tal y como tenemos costumbre, funcionamos de una forma que está determinada por nuestra percepción. No podemos tomar lo que percibimos como herramienta de trabajo, ya que nuestro sentido kinestésico puede que no sea acorde a la realidad. Esto quiere decir que los malos hábitos que hemos desarrollado desde que empezamos a estudiar un instrumento no los percibiremos como tal y por ello tendremos que acudir a un observador externo que nos ayude a desenmascararlos.
  2. Inhibición: Aprender a decir STOP, a tener una respuesta neutra ante un estímulo es el primer paso para cambiarlo. Esto nos permitirá aprender a responder después de una manera más inteligente que permita un uso coordinado de nosotros mismos en situaciones difíciles.
  3. Control primario: Alexander llama así a una relación natural de la cabeza, el cuello y la espalda. Cuando esta relación está libre de interferencias y de tensiones, el movimiento es fluido, y todo el cuerpo y mente pueden trabajar de una manera coordinada optimizando el trabajo realizado.
  4. Aprender a llevar la atención a la cualidad del movimiento restando importancia al objetivo final que se pretende alcanzar. Al prestar demasiada atención a la meta final, impide que se observe el modo en que se realiza la acción, desechando información que provee eficacia y/o facilidad al movimiento. Cualquier intérprete puede entender este principio tan importante de la técnica Alexander. Muchas veces nos vemos superados por las ganas de que nuestra interpretación agrade y obviamos que para lograr eso hay que estar concentrado en pequeños objetivos que nos hacen llegar al objetivo final.

 

La interpretación desde el Mindfulness

 

La atención plena o Mindfulness consiste en prestar la máxima atención y de manera consciente a una experiencia del momento presente, con interés, curiosidad y aceptación. Ser consciente del presente. Se trata de bajar el volumen de nuestra radio mental y concienciarse al de lo que tenemos a nuestro alrededor. Se basa en técnicas de meditación. Una manera sencilla de comenzar es fijándose vivamente en un objeto o proceso presente (como podría ser tu respiración o el movimiento de las hojas de los árboles por el viento) sin juzgarlo, sin plantearte el porque de su existencia. Simplemente observándolo como si actualmente fuera lo único importante para ti.

Desde el punto de vista de la interpretación se trataría en pararse a observar con la máxima concentración y atención cosas como las sensaciones táctiles de tocar un instrumento, en cada mano, en cada dedo; o centrarse en el color sonoro de un pasaje breve.

 

La interpretación desde el Qi Gong

 

El Qi Gong pretende a través del movimiento, la relajación mental y la acción controlada del pensamiento generar una circulación de la energía vital (el Qi). Este flujo va más allá de lo físico y lo energético. Es un camino hacia la experiencia de la unidad esencial de todo lo existente. Es más; el cuerpo, la mente y el espíritu son distintas manifestaciones del Qi (la esencia de la vida).

El trabajo del Qi Gong se dirige a construir el eje central, es decir a inscribir la linea de la gravedad en la materia corporal. Pero esa verticalidad va más allá de lo físico o lo energético. Enraizarse es también estabilizar la mente y las emociones: la verticalidad es entendida como el fundamento del equilibrio del ser. Los ejercicios de la práctica del Qi Gong nos ayudan a tener una disposición corporal durante la interpretación que favorece la comunicación con el público, desactiva bloqueos (tanto físicos como mentales) y consigue situarnos en un estado de mayor sensibilización y de conexión con el universo.

 

 

Para profundizar en todas estas técnicas te recomiendo los siguientes títulos:

Qi Gong. Práctica corporal y pensamiento chino. Isabel Calpe Rufat.

Focus. Desarrollar la atención para alcanzar la excelencia. Daniel Goleman.

Indirect Procedures: A Musician’s Guide to the Alexander Technique. Pedro de Alcántara.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *